El silencio interno

 




    El silencio interno es una de las prácticas más difíciles de la vida, podríamos decir que es un trabajo de meditación avanzado y muy profundo.

    Conocemos unos cuantos procedimientos para lograrlo. Aquí describimos brevemente uno de ellos.

    Cuando quiero hacer silencio probablemente no logre hacer silencio. Porque si estoy esforzado a producir silencio, estoy poniendo tensión. ¿Cómo puede ser que atienda sin tensión? Para hacer silencio no debo preocuparme por el ruido de la conciencia y no debo decir "tengo que hacer silencio". Para lograr el silencio conviene observar la dirección que tiene nuestra atención.

    Por ejemplo: Si trato de escuchar algo lejano que no alcanzo a oír, para poder escuchar eso lejano hago silencio. Yo no me preocupo por hacer silencio, me preocupo por atender a algo lejano, y eso crea las condiciones de silencio. Es decir, lo logramos indirectamente.

    ¿Para qué queremos hacer silencio?
Principalmente para bajar el ruido mental, para parar los trenes de imágenes, asociaciones de pensamientos, recuerdos y todo tipo de eventuales ansiedades.

    Cuando se intenta hacer silencio interno nos damos cuenta de la cantidad de ruido que tenemos adentro de la cabeza, y la dificultad en dirigir nuestra atención a lo que realmente queremos.

    Cuando se alcanza el silencio interno toda tu vida se ordena y se experimenta una lucidez mucho mayor. Esto redunda en el mayor manejo de tu vida y evita que te encadenes a cosas secundarias y sin sentido.


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